Primero: Escoger el terreno que debe estar retirado de los árboles para que la sombra de ellos no impida el crecimiento de las plantas y hortalizas. Limpiarlo eliminando cualquier material de desecho, piedras, maleza u otros.
Segundo:Labrar el terreno, unos 20 o 25 centímetros de profundidad, utilizando implemento de labranza. Desmoronar y triturar muy bien la tierra. Fertilizar el terreno preferiblemente con abono natural. Es recomendable utilizar fertilizantes naturales, para evitar la contaminación de la tierra.
